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[nettime-lat] Segunda parte del texto Aproximacion a una problematizacio
Liliana Quintero on Fri, 7 Jun 2002 02:52:01 +0200 (CEST)


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[nettime-lat] Segunda parte del texto Aproximacion a una problematizacion del conceptode tecnico


Les envío la segunda parte del texto.

Si fijamos nuestra atención en los griegos, el concepto de técnica
-tejné- significa en algunos casos arte,
pero arte en sentido muy diverso al contemporáneo, ya que era el arte de
perfeccionar una habilidad
mediante la cual se transforma una realidad natural en una realidad
artificial. Una tejné tiene que seguir
ciertas reglas para poder hacer bien algo o desempeñar adecuadamente un
oficio. Sin embargo, desde la
Enciclopedia se hizo hincapié en la técnica como mecánica, en el sentido
de dominar todas las funciones
técnicas que el hombre ha creado. Surge aquí un problema fundamental: la
forma  como se ha relacionado
el hombre con lo técnico.
En el texto La pregunta por la técnica,  Heidegger intenta desocultar el
sentido del término tejné,  para lo
cual relaciona dicho concepto con los de póiesis, aletheia y episteme
Tejné no sólo se aplica a lo artesanal, sino tiene que ver con el arte
"elevado". Al adquirir la forma de
poiesis, tiene que ver con la creación. Aparte existe también una
referencia a la episteme, como  "conocerse
o comprenderse en algo", concepto cuyo sentido es el de develar algo que
aùn no está delante de nosotros
como un "ante los ojos". "Lo develante de la tejné no reside así de
ningún modo en el hacer y el manipular,
ni tampoco en el aplicar medios, sino en el mencionado develar".
Pero esta forma de entender la técnica deriva en la época moderna, según
Heidegger, en  la comprensión de
la técnica como provocación. La técnica moderna también supone un
develar en el que se plantea a la
naturaleza la exigencia de liberar energía que puede ser no sólo
extraída, sino también acumulada. A
diferencia de la relación que con la tierra tenía el campesino que la
cultivaba, en donde cultivar aún
presupone un velar por la propia tierra, con la técnica moderna, la
tierra se nos aparece como yacimiento,
es decir, como algo que puede explotarse, independientemente de que el
uso que se haga de lo extraído
tenga fines pacíficos o no. En el uso que el  hombre hace de la técnica
moderna. interpela (stellt) a la
Naturaleza pro-vocándola. A elllo llama Heidegger Gestell -término que
designa un objeto útil, pero que
él entiende como "detención y rebusca". El Gestell oculta y enmascara
la  aletheia, y por eso la antigua
épisteme tejné era un develamiento que se postraba humilde ante lo
develado, mientras que la técnica
moderna lo fuerza y con ello lo oculta. "La técnica es lo que nos exige
que pensemos en otro sentido lo que
habitualmente se entiende por esencia".   Parece paradójico que la
técnica sea amenaza y salvación. Para
Heidegger el poder oculto en la técnica moderna determina la relación
del hombre con el mundo, sin
embargo, el hombre tiene que alejarse de ella para poder entender, de
una manera màs originaria, la
mencionada relación.

La devastación de la naturaleza que ha realizado el hombre a partir del
uso de la energía atómica hace que la
"pregunta fundamental de la ciencia y de la técnica contemporáneas no
(rece) ya: ¿de dónde se obtendrán
las cantidades suficientes de carburante y combustible? La pregunta
decisiva es ahora: ¿de qué modo
podremos dominar y dirigir las inimaginables magnitudes de energía
atómica y asegurarle así a la
humanidad que estas energías gigantescas no vayan de pronto - aun sin
acciones guerreras - a explotar en
algún lugar y aniquilarlo todo?"  .

 El problema se acentúa porque el hombre no tiene ya dominio sobre la
técnica contemporánea. El
desarrollo de ésta es vertiginoso y no puede ser detenido, por lo que la
vida humana no puede
desenvolverse independientemente de la fuerza que sobre ella ejercen los
aparatos técnicos. La misma
rapidez se da en la difusión de los avances técnicos y en la pública
admiración que éstos causa. Pero, a
pesar de todo esto, "…una cosa es haber oído o leído algo, esto es,
tener meramente noticia de ello y otra
cosa es reconocer lo oído o lo leído, es decir, pararse a pensarlo."
La diferencia salta a la vista: no es lo
mismo estar informado que entender con precisión todas las implicaciones
del fenómeno de la técnica
actual.

Yendo más lejos, Habermas interpreta la técnica basándose en el
pensamiento de Max Weber y Marcuse. Si
el avance técnico rebasa y en cierto forma engulle al ser humano, puede
afirmarse que la técnica misma y
sus posibles aplicaciones constituyen un dominio sobre la naturaleza y
sobre los hombres; un dominio
metódico, científico, calculado y calculante. No es que determinados
fines e intereses de dominio sólo se
advengan a la técnica a posteriori desde fuera, sino que entran ya en la
misma construcción del aparato
técnico. La técnica es en cada caso un proyecto histórico-social en el
que se proyecta lo que una sociedad y
los intereses en ella dominantes tienen el propósito de hacer con los
hombres y con las cosas.

Si la técnica está estructurada conforme al trabajo y está pensada por
una estructura lógica del éxito, no será
fácil desprendernos de está visión instrumentalista de lo técnico, como
si tuviéramos que crear una nueva
técnica y cambiar la organización de la naturaleza.
Según Habermas el problema de la transformación del saber técnico en
conciencia práctica no solamente ha
variado hoy de orden y de magnitud, es decir que ya no se reduce a las
técnicas aprendidas
pragmáticamente de los oficios clásicos, sino que ha adoptado la forma
de informaciones científicas que
pueden transformarse en tecnologías.

La idea de que la máquina es ajena al hombre (Marcuse) procede de un
desconocimiento de la máquina y de
sus potencialidades más que de la estructura de la máquina misma.
Ciertos autores han distinguido entre la
técnica y el trabajo y han considerado que éste es más fundamental que
la primera. Simondon dice "el
objeto técnico ha sido aprendido a través del trabajo humano, pensado y
juzgado como instrumento, auxilio
o producto del trabajo".  Frente a ello propone el autor la idea de una
aprehensión directa de lo que hay de
humano en la propia técnica. Habermas piensa que debemos trascender la
unilateralidad que existe en la
concepción de la técnica como dominación e incluir a todos los posibles
argumentadores para aterrizar en
consensos que posibiliten refundar la relación entre lo humano y lo
tecnológico.

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